Saber perder

Valdéselección saludando a Mahou

Ayer no solo superé la malaria, sino que hoy además me he reconciliado con Ramón Besa, que escribe en El País cosas como esta:

Maxwell compareció por Milito y después salieron a escena Jeffren y Bojan, dos balines jaleados por la hinchada, decepcionada con Ibrahimovic, dimitido y sustituido, un signo inequívico de la frustración azulgrana ayer y durante parte de la temporda. Ni siquiera abriendo mejor el campo, los azulgrana molestaron al Inter, muy preciso con su defensa basculante y de ayudas, infalible. No se equivocaba ni cometía un error en su área. El partido se convirtió en una tortura para el Barcelona, demasiado previsible. No tenía arrebato ni rebeldía en un partido que demandaba gestos personales. El Barça es a veces un equipo excesivamente coral, empeñado en que los once futbolistas participen de una misma jugada, cogidos todos de la mano como si bailaran una sardana.

Cantemos juntos.



Anuncios