Manifiesto madridista (desde el odio eterno)

Solo espero que esto sea el principio del fin de la selección española. Me va a costar mucho ver a Xavi, Piqué y compañía marcando goles y que yo los celebre. El lunes me sirvió para darme cuenta de algo muy serio, una revelación sublime: soy muchísimo más madridista que español. Mi color es el blanco y como tal me debo a los portugueses hijosdeputa antes que a los humildes manchegos y a los poligoneros tímidos asturianos. Prefiero esa pandilla humillada de vascos de afeitado perfecto, alemanes saposos, negros sin talento, andaluces navajeros. Son de mi tribu y basta. No digo yo que ese gol cruzado de Iniesta contra Holanda me desagradara, ni que el adolescente que marcaba goles de penalty a Italia con la suficiencia de un cowboy payés no me llegara un poco al corazón…es más, de puro placer derribé una lata de mahou desde un sexto piso que cayó como un cohete cosmico sobre la acera milagrosamente vacía. El tiempo que tardo en caer la lata, en cruzar el cielo de Madrid fue infinito. Pero no murió nadie. Tuve suerte. Y bueno, el niño ese de pecas desembarazándose del balón y del defensa alemán en Viena tampoco estuvo mal. Pero a estas alturas del partido, en la escala de valores sigue reinando el gol de Mitjatovic de la Séptima. La séptima. La séptima. Y comparado con eso, el universo me da pereza y las otras alegrías patrias son solo caricias.

Y solo sé una cosa: ¿qué tienen en común el 2-6 y el 5-0? Que en ninguno de los dos partidos estaba Guti, a quien aprovecho para mandar un abrazo cargado de furibunda melancolía, allí donde estés, amigo. Sé feliz Guti. Rompe la noche. Cuídate el pelo. Cágate en la puta madre de cualquier defensa mediocre que ose interponerse entre tú y tus superpases en el microespacio (segurola dixit). I fucking miss you.

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