Estado de alarma (reflexiones)

Por fin han decretado el Estado de Alarma. Los Salvajes Controladores Aéreos, los Cinco Goles en Contra, la Ola de Frio, la Sucesión de Resacas, y los que se quedaron en Madrid en el puente envueltos en dos mantas, rodeados de encargos laborales de farragosa ejecución con el único consuelo de un Madrid-Valencia televisado en abierto por la sexta. La pereza de los cronistas deportivos asegurando que el Reyno de Navarra será un fortín nevado, Del Bosque leyendo la constitución. ¿Qué pensará Guardiola de Wikileaks? ¿Se acuesta Piqué con Shakira? ¿Está Obama al tanto del derbi vasco? ¿A quién quieres más, al Barça o a Unicef? Ustedes no lo saben, pero los fabricantes de este blog están fabricando una editorial y ya tenemos nombre, pero no os lo desvelamos todavía, para que no nos robéis la idea. A su debido tiempo, cuando la bestia haya nacido, solo os exigiremos que os compréis nuestros libros (no nos importa que no los leais) y que nos elogieis como producto inacabado de la cántera del periodismo español de la primera mitad del siglo XXI (frase para solapa) y que nos invitéis a cervezas y a tabaco (sobre todo a blogatus y a mi, porque nuestras cajetillas a veces se vacían de golpe) y que rodéis un documental sobre nosotros, un documental de plano fijo, en que se nos vea sentados en una mesa de un bar, en Olavide o en la calle del Pez, los tres en silencio, papeles garabateados sobre la mesa, una servilleta con una lista de nombres, gestos de mucha concentración o de extravío. De fondo, solo se escucha una voz femenina anunciado bajadas de las temperaturas en el tercio norte. Y una tragaperras.

Para todo lo demás, el Marca.

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